Cada encargo sigue una secuencia definida para que sepas qué esperar, cuánto puede tomar y qué decisiones se toman en cada punto del camino.
Comenzamos con una conversación sobre tu negocio, tu sector y la razón detrás del proyecto. Revisamos materiales existentes, contexto de mercado y objetivos reales para separar lo urgente de lo importante.
Definimos entregables, tiempos y responsables. Aquí se fijan los límites del encargo: qué se incluye, qué queda fuera y cómo medimos el avance. Nada queda en la ambigüedad.
Con el encargo claro, trabajamos en rutas posibles: referencias, bocetos, narrativas y opciones de diseño. Presentamos alternativas concretas, no ideas abstractas, para que decidas con elementos visibles sobre la mesa.
La opción elegida se convierte en piezas utilizables: identidad, guía de marca, plan de proyecto o material de formación. Trabajamos en ciclos cortos de revisión para corregir a tiempo y no al final.
Recibes los archivos finales, las instrucciones de uso y una sesión para resolver dudas. Si el proyecto lo requiere, definimos un plan de seguimiento para que la implementación no se detenga al recibir los entregables.
Durante el proceso de consultoría tienes acceso directo al equipo que acompaña tu proyecto. Respondemos por correo en un máximo de dos días hábiles y coordinamos llamadas de seguimiento cuando el avance lo requiere. Si tu consulta es urgente, el teléfono queda disponible en horario laboral de lunes a viernes.